nuestros desafíos

VUELO SOBRE LA ANTÁRTIDA
15.03.2007

VUELO SOBRE LA ANTÁRTIDA

04 de Marzo

El día largamente esperado ha llegado y el equipo ha emprendido viaje hacia el sur. El C-130 con unas cuarenta personas a bordo ha completado su primera etapa tras cinco horas de vuelo. La ciudad de Río Gallegos nos recibe con viento y lluvia.El plan original de repostar, aprovisionar el avión y reemprender viaje a las tres de la madrugada, ha tenido que ser suspendido.

La base de Marambio nos informaba de vientos cruzados de más de 65 nudos, pero se prevén vientos favorables para el mediodía de mañana.

05 de Marzo

El día ha amanecido soleado y frío y el parte metereologico es favorable. Tras el detallado informe del Comodoro Tufino, jefe de la base de Río Gallegos, embarcamos nuevamente y partimos con destino a la Base de Marambio.

05 de Marzo, mas tarde

Nuestra llegada a Marambio nos depara la sorpresa de encontrar unas instalaciones muy bien preparadas y un día soleado después de cuarenta de tiempo impracticable, con temporal y vientos de hasta 100 nudos.El equipo no duda en aprovechar esta oportunidad y sin tiempo para más, embarcamos en un Bell 212 para reconocer el terreno y a continuación en el avión desde el que planeamos realizar nuestros saltos, un Twin Otter preparado para el aterrizaje en glaciares.

La vista a 10.000 pies es sobrecogedora, mostrando un territorio salvaje que se mezcla con las aguas del mar de Wedell, en estos momentos plagadas de icebergs de todas las tallas imaginables.

Con una velocidad pasmosa el tiempo empieza a cambiar y las nubes llegan a cubrir toda la extensión de cielo visible, pero ya en pasada podemos realizar el primer salto sobre la vertical de la Base Marambio.

El frío es atenazador, y todas las capas de ropa que llevamos parecen insuficientes. Nuestros compañeros del suelo nos comunican que el viento esta aumentando y ya llega a 20 nudos y la proximidad del mar se convierte en nuestra principal preocupación. Sin embargo todos los temores desaparecen de nuestras cabezas ante la emoción de poder realizar este salto, que a buen seguro hará historia.

La actividad de la Base queda en suspenso mientras estamos en caída libre y a nuestro aterrizaje somos recibidos con gran entusiasmo por la practica totalidad de habitantes de Marambio, el Comodoro Mayor Marcelo Ayerdi y el jefe de la base, Comodoro Colman, al frente con una botella de champagne para celebrar el PRIMER VUELO HUMANO SOBRE EL CONTINENTE ANTARTICO.

Hoy nos acostaremos cansados pero satisfechos.

Mañana queremos proponer a nuestros anfitriones alejarnos de la base de Marambio y realizar otro vuelo sobre el glaciar de Cerro Nevado. El meteorólogo nos informa que se espera un buen día, pero que los vientos probablemente aumentaran.

Espero que la excitación nos permita descansar unas horas.

06 de Marzo

Al despertar hemos descubierto un día inmejorable, en la base no creen nuestra buena suerte!! Si todo va como esperamos hoy podremos hacer un salto en un lugar totalmente virgen.

06 de Marzo, mas tarde

Buenas noticias! La Fuerza Aérea apoya nuestra propuesta de saltar sobre Cerro Nevado. Los dos helicópteros Bell han trasladado hasta el punto elegido a nuestro equipo de apoyo y a continuación nosotros emprendemos el ascenso hasta 12.000 pies.

Las temperaturas de hoy son muy inferiores a las de ayer y durante el vuelo de dos horas empezamos a sufrir las consecuencias de volar sin puerta.

El piloto nos informa que la sensación térmica es de -71° C al alcanzar la altura de lanzamiento. A estas alturas del vuelo nuestras caras están azules y no sentimos ni pies ni manos, alguno de nosotros se encuentra al límite de su resistencia.

A dos minutos del lanzamiento el suelo nos informa que el viento en el glaciar es de 22 nudos y nos disponemos a saltar.Nos empezamos a colocar en la puerta para la salida, pero a 10 segundos del salto el piloto se gira y nos pide que nos detengamos, que nuestro equipo en el suelo quiere suspender el salto.

Desde el suelo ven acercarse una tormenta de nieve al tiempo que los vientos se incrementan y el helicóptero de rescate, que se encuentra en vuelo a una milla de distancia, se pone rápidamente en movimiento. Cuando el helicóptero llega al lugar de recogida se encuentran con visibilidad “cero” y aunque desde el suelo lo oyen muy cerca no logran encontrarlo y el helicóptero se ve forzado a abandonar el rescate.

El día perfecto se ha convertido en cinco minutos en una terrible ventisca con vientos de 45 nudos de intensidad.

Cuatro comandos argentinos, el médico, Blas y Fernando nuestros compañeros de la EADA y David y Marc de nuestro equipo de filmación, se han quedado aislados en un lugar inaccesible.

Tras nuestra llegada a Marambio nos comunican las noticias y se establece un plan de emergencia. En un primer momento los nueve incomunicados intentan descender los 1500 pies de Cerro Nevado, es una acción peligrosa ya que deben de pasar por una zona de grietas, pero también es peligroso quedarse desprotegidos donde ahora están.

Después de establecer una cordada emprenden camino, pero tras un kilómetro de penosa marcha donde el primero de la fila no llega a ver a los últimos, deciden regresar al punto de partida donde el rescate los pueda encontrar y afrontar el problema con los medios de que disponen.

Por radio nos informan de su situación, van a cavar un refugio en la nieve e intentar esperar a que el tiempo mejore. Los comandos disponen de una pequeña tienda de campaña donde instalan a Marc, David, al médico y al mas joven de los comandos. El resto se distribuyen en el exterior en dos agujeros practicados en la nieve de dimensiones muy reducidas debido a la dureza del hielo centenario. Con las banderas de la EADA y de Skydive Empuriabrava improvisan un tejadillo para protegerse del viento. Se establece un procedimiento de contacto por radio con la base cada dos horas.

En la comunicación de las cinco de la tarde, cuando ya llevan tres horas de aislamiento, los vientos son de 45 nudos y la temperatura de – 31° C, y desde la base se les comunica que si las condiciones no mejoran antes de las 19:30 el helicóptero no podrá despegar hasta el día siguiente.

19:30

Desde la base tenemos que dar las malas noticias al grupo de Cerro Nevado: se abandona el rescate hasta las 06:00 horas, tendrán que pasar la noche solos y esperar que las condiciones sean mas favorables por la mañana.

La situación del grupo empieza a complicarse, las temperaturas han descendido hasta los –37° C, la intensidad del viento parece aumentar y algunos están un poco mojados.Vamos a acostarnos aunque será difícil dormir algo.

02:00

Los palos de las banderas que utilizaban como parapeto se han roto y ahora están totalmente expuestos. Han aparecido los primeros síntomas de hipotermia en alguno de los miembros del grupo. Cada 20 o 25 minutos se comprueba que todos siguen despiertos y en relativo buen estado.

El metereologo nos comunica que el tiempo será bueno al día siguiente, pero nunca se sabe con certeza…

04:00

Una capa de nieve cubre las piernas de los que se encuentran fuera de la tienda de campaña. Los ánimos empiezan a flaquear, el medico tiene las manos totalmente moradas y no tiene fuerzas para aguantar mas tiempo. Blas Morcillo se hace cargo de la situación y les de vuelve el calor poniéndolas en su estomago desnudo.

En su comunicación con la base nos comunican que no aguantaran otras doce horas. La situación es dramática porque la ventisca no cesa.

05:00

Todavía de noche se empiezan a preparar los helicópteros y los equipos de rescate. No queremos pensar en otra opción que la de despegar al amanecer.

A las 05:30, con el sol apuntando por el horizonte, el viento ha bajado hasta 17 nudos, es el momento de despegar. Tras algo mas de media hora de vuelo se puede finalizar el rescate con éxito.Una hora después todos podemos respirar tranquilos cuando vemos las caras de nuestros amigos, aunque agotados, sanos y salvos.

07 de Marzo

El día ha quedado absolutamente increíble, soleado y sin viento. Todos los rescatados están descansando, pero la aventura continua.

Junto al Comodoro Mayor Marcelo Ayerdi preparamos un nuevo plan. Según sus palabras "hemos cometido el error de subestimar al Polo Sur" y esto no volverá a ocurrir.

Se desplazaran dos personas a la zona de saltos para realizar el control en el suelo, un helicóptero quedara orbitando en la zona y si se detectan nubes en un radio de 15 km los recogerá y se cancelara el salto.

Blas y Fernando, que todavía no han podido descansar tras salir del botiquín, se cambian de ropa, preparan el material y se muestran decididos a continuar. Blas, junto a un comando de la Fuerza Aérea Argentina, viajara de nuevo hacia el sur hasta alcanzar Cerro Nevado y Fernando quedara en la zona alternativa de Marambio.

El equipo de filmacion lo ha pasado realmente mal por lo que a partir de ahora nosotros mismos nos tendremos que encargar de obtener todas las imágenes.

Sabemos que es ahora o nunca, las condiciones son perfectas, pero tras la última experiencia decidimos ponernos en marcha inmediatamente.

Hoy iremos mas preparados para el ascenso y hemos traído nuestros sacos de dormir, con los que nos protegeremos hasta el momento de la salida.

Durante el vuelo no podemos dejar de pensar que, como ayer paso, el tiempo puede cambiar en cuestión de pocos minutos, y que si esto ocurriera y no nos pudieran rescatar inmediatamente, no estaríamos suficientemente equipados para sobrevivir ni tan siquiera a una noche como la que nuestros compañeros sufrieron.

Al llegar al glaciar contemplamos una visión absolutamente maravillosa con el sol brillando sobre la nieve y el Mar de Wedell. Tras ascender hasta 13.500 pies todas las dudas desaparecen y saltamos eufóricos, sabiendo que hoy si lo vamos a conseguir.

El frío es estremecedor pero el vuelo es maravilloso.

A los pocos segundos de la salida la cámara de fotos de Vincent se congela y deja de funcionar, la mala suerte nos dejara sin esas imágenes para compartir, pero la que queda grabada en nuestras retinas permanecerá allí para siempre.

El momento de la apertura no deja de transmitirnos un cierto sentimiento de tristeza, porque sabemos que cuando terminemos este vuelo no volveremos a tener la oportunidad de experimentar esta sensación sobre la Antartida.

Bajo campana todos nuestros movimientos son torpes e imprecisos, nuestros músculos están entumecidos y las manos no tienen sensibilidad.

Al aterrizar a poca distancia de Blas, nos abrazamos y pensamos que después de todo, los esfuerzos y los malos momentos han merecido la pena y que lo que acabamos de conseguir será difícilmente repetible.

Nosotros, el Proyecto Alas, solo podemos decir gracias, porque sin el Ejercito del Aire Español y la Fuerza Aérea Argentina jamás lo habríamos conseguido. GRACIAS.