El Estrecho de Gibraltar supone la frontera natural entre África y Europa, entre el primer y el tercer mundo.
Para su segundo elemento, el AGUA, los miembros del proyecto Alas plantearon un reto inédito: unir los dos continentes atravesando las aguas del estrecho en caída libre.
El reto suponía realizar un vuelo humano de más de 14,5 km. y cualquier error suponía caer en las corrientes de las aguas del Estrecho.
Para la consecución de este reto se planeó un salto con oxígeno desde 35.000’ desde un avión C-130 Hércules del Ejército del Aire Español. Durante la semana previa al salto las condiciones de vientos de Levante obligaron al equipo a tomar una decisión difícil, y desplazar la zona planeada de llegada desde Tarifa a Algeciras, lo que suponía tener que cubrir una distancia de al menos 15,5 km. hasta llegar a tierra.
Finalmente a las 5:00 del 23 de junio, los miembros del Proyecto Alas embarcaban en la base aérea de Morón, y cinco horas después saltaban sobre la vertical de Marruecos a un cielo con hielo en suspensión y –57º C. Tras unos minutos de plena concentración y con ligeros síntomas de congelación en caras y de agarrotamiento en brazos debido al esfuerzo de mantener la posición de vuelo, todo el equipo aterrizo sobre la playa de Getares en Algeciras.
Los datos del GPS fueron esclarecedores y mostraron unas marcas jamás antes conseguidas y que suponen el vuelo humano más largo de la historia.
Distancia recorrida: 20.448 m
Tiempo en caída libre: 6’ 00”
Velocidad media horizontal: 208 k/h
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